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Cuatro pueblos andaluces fabulosos que merece la pena descubrir

Andalucía ofrece una ruta escénica prácticamente infinita para descubrir su cultura y su historia, y sus pueblos blancos de postal forman parte esencial de ella. No es de extrañar que muchos de estos pueblos tengan laberintos de calles estrechas e irregulares, ya que se fundaron hace miles de años, y son precisamente estas características las que dan lugar a rutas espléndidas en las que lo divertido es perderse y volver a encontrar el camino. Perfectas para una templada tarde de otoño.

Casares

A solo 15 km de la costa se encuentra el pintoresco pueblecito de Casares. Con una iglesia histórica y un castillo árabe medieval que se alzan sobre un cerro escarpado, el pueblo parece aferrarse a la ladera, subiendo hasta encontrarse con estos monumentos en la cima. Sus tradicionales casas encaladas se apilan unas sobre otras, cada vez más arriba, como en un cuadro impresionista. Para ser un pueblo de apenas unos 3.000 habitantes, cuenta con una increíble riqueza de lugares históricos, todos fáciles de descubrir mientras se pasea por sus calles camino del castillo.

Frigiliana

El pueblo axárquico de Frigiliana es un auténtico laberinto de estrechas calles peatonales que pueden desembocar de repente en una plaza rebosante de vida, o llevarle a un aparente callejón sin salida que esconde un grupo de tiendas y bares de tapas. Con una fuerte influencia morisca, admire sus empedrados de intrincado diseño y la explosión de color de las flores que cuelgan de balcones, alféizares y portales engalanados con orgullo. Recorrer este pueblo puede llevar un día entero, pero puede estar tranquilo: hay muchos restaurantes y bares donde parar a disfrutar de una tapita.

Comares

A menos de 25 km de la costa, en lo alto de un cerro a casi 740 metros de altitud, Comares ofrece unas vistas asombrosas del mar Mediterráneo y de las montañas que lo rodean. Es fácil perderse en este pueblo laberíntico, por eso se han colocado huellas de cerámica a lo largo de sus estrechas calles empedradas para ayudar a los visitantes a orientarse. Un paseo le descubrirá varias placas que explican de forma gráfica la rica historia de Comares, que se remonta al menos al siglo III a. C. e incluye la entrega del pueblo por parte de los moros a los Reyes Católicos en 1487.

Mijas

Uno de los pueblos más conocidos y cercanos: encontrará Mijas al final de una larga y sinuosa carretera, encaramado en la montaña. Su laberinto de calles empedradas es perfecto para perderse una tarde de otoño. Pare a tomar unas tapas o un helado y disfrute de unas fabulosas vistas al mar. Hay muchos edificios históricos, como la plaza de toros, y un ascensor permite a las personas con movilidad reducida acceder a la parte alta del pueblo. Con su propia marca, Made in Mijas, encontrará productos de elaboración local, como el chocolate.

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